Con el establecimiento de la Federación de Rusia, se continuaron las medidas tendientes a la modernización en todos los ámbitos. Bajo la presidencia de Boris Yeltsin, se inicia el proceso de privatización de las empresas y los medios de producción, que continuaban en manos del Estado. Aunque con dificultades, el sector privado se expande.

La transición económica no ha finalizado, pero la apertura comercial y el mejoramiento de las relaciones exteriores con otros países emergentes, otorgan a Rusia una perspectiva alentadora para el futuro.